Los docentes y su interacción con las nuevas generaciones
Emilio Tenti Fanfani .
Nos interesa analizar aquí las consecuencias de este encuentro/desencuentro entre cultura del pasado y cultura del presente que se registra en las instituciones escolares.

Muchas evidencias disponibles inducen a pensar que la mayoría de los docentes no tienen un conocimiento adecuado de las culturas de las nuevas generaciones con las que están obligados a interactuar a diario en las aulas escolares. La actitud de sentido común lleva a juzgar más que a comprender. Por eso, cuando se interroga a los docentes acerca del fortalecimiento, debilitamiento o permanencia de ciertos valores en la juventud de hoy, la mayoría de ellos manifiesta una actitud extremadamente crítica y pesimista.
Diversas investigaciones realizadas en varios países de América Latina (Argentina, Brasil, México, Perú y Uruguay) durante la última década (Tenti Fanfani, 2005, 2010) muestran que la mayoría de los docentes de educación primaria y secundaria de áreas urbanas comparten una actitud generalizada de pesimismo respecto de las nuevas generaciones. Más allá de algunas variaciones nacionales, la mayoría relativa (y en muchos casos absoluta) de los docentes tienden a creer que determinados valores sociales como “el compromiso social”, “el sentido de justicia”, “la responsabilidad”, “la honestidad”, “la tolerancia”, etc. tienden a debilitarse en la juventud actual (y, por ende, entre sus alumnos). Esta actitud crítica generalizada es más débil cuando se trata de valores como “el amor a la libertad” o “el cuidado de la naturaleza”.
Cuando se examina su actitud en relación con valores más directamente relacionados con el desempeño escolar de las nuevas generaciones, como “el sentido del deber” y “la disposición al esfuerzo”, las actitudes críticas alcanzan la máxima intensidad en el cuerpo docente (los porcentajes de quienes creen que se trata de valores que se debilitan en la juventud actual superan el 75% de los docentes, tal es el caso de la Argentina y Uruguay). Cabe señalar que esta actitud generalizadamente negativa no varía ni en función de la edad de los docentes tampoco según el nivel (primario o secundario) en que desarrollan su tarea.
Más allá del viejo debate acerca del sentido (estructural o no) del conflicto entre las generaciones, uno no puede más que preguntarse acerca de las eventuales consecuencias de tales actitudes docentes (que necesariamente siempre son más o menos percibidas por sus alumnos). A modo de hipótesis pueden plantearse por lo menos dos: dificultades en la construcción de la autoridad docente (hoy los alumnos exigen reciprocidad: yo te respeto y valoro si haces lo mismo conmigo) y aumento de la conflictividad en la construcción del orden en las instituciones (nuevos y viejos problemas de disciplina).
Fuente:
Tenti Fanfani,Emilio, LA ESCOLARIZACIÓN DE LOS ADOLESCENTES: DESAFÍOS CULTURALES, PEDAGÓGICOS Y DE POLÍTICA EDUCATIVA, IIPE - UNESCO Sede Regional Buenos Aires, Argentina,2012
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