El juego como estrategia educativa

No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar” George Bernard Shaw
Lamentablemente, hasta hace poco tiempo se ha considerado que el juego estaba circunscrito a un periodo vital muy determinado, por lo que conforme vamos creciendo la importancia relativa del juego se ve mermada en beneficio de actividades más serias, racionales y formales. De hecho, la senda evolutiva que recorremos a lo largo de nuestra vida está excesivamente encorsetada por lo que se consideran actividades de niños, de jóvenes y de adultos, como si estas etapas fuesen compartimentos estancos. Por tanto, en la formación de adultos se ha estigmatizado el aspecto lúdico, siendo considerado una pérdida de tiempo, y por ende, relegándolo a la esfera íntima y personal y desaprovechando las potencialidades que ofrece como estrategia educativa.
En cualquier caso, estamos comenzando a valorar el uso educativo de los juegos en la formación de adultos ya que la experiencia de goce emocional. Además, con los juegos suele producirse un fenómeno especialmente interesante un estado mental  que experimentamos en ciertos momentos durante el desarrollo de una actividad en el que utilizamos nuestras destrezas y habilidades llevándolas hasta el extremo. Un objetivo a alcanzar en la formación.
Pero es importante que tengamos en cuenta que el juego por el juego no aporta un valor añadido a la formación. El juego solo puede ser efectivo como estrategia de aprendizaje cuando va acompañada de una estructura y unos contenidos que permitan poner en contexto esta práctica educativa. Así las cosas, parece evidente que antes de utilizarlo como estrategia educativa conviene entender la dinámica del juego , analizar qué pretendemos conseguir al final del proceso formativo (conocimientos, actitudes, etc.), qué elementos del juego tienen realmente valor para alcanzar estas metas, y cómo plantear al alumno retos que le resulten verdaderamente motivadores. Por tanto, partiendo de un planteamiento formativo claro, el juego puede contribuir al andamiaje cognoscitivo, creando un ambiente estructurado donde el alumno aprenderá ciertos procedimientos para el progreso, teniendo la oportunidad de practicar mediante el ensayo y la experimentación, a veces con la colaboración de los demás, y en otras ocasiones de manera individual

https://javierdisan.com/2011/09/01/el-juego-como-estrategia-educativa-en-la-formacion-de-adultos/

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